LA COMARCA

Después de pasar por Zaragoza, las aguas del Ebro siguen su curso hacia el Mediterráneo, por tierras que llevan su nombre: la Ribera Baja del Ebro. La comarca se extiende a ambos márgenes del cauce. Cada uno de los diez municipios que la componen mantiene su particular diálogo con el Ebro: susurros, confidencias, lamentos, alborozos, canciones, declaraciones de amor y hasta silencios. Quinto, La Zaida, Cinco Olivas, Sástago y Escatrón le hablan desde su vera derecha. Pina, Gelsa, Velilla, Alforque y Alborge lo hacen desde la izquierda.

 

El Medio Natural

En la Comarca de la Ribera Baja del Ebro encontramos la conjunción de dos espacios que dan lugar a un ecosistema único: Los Monegros, que supone una de las mayores extensiones desérticas a nivel nacional, y el Río Ebro y su ribera que lo atraviesa transversalmente, lo que permite formar un paisaje marcado por el fuerte contraste que ofrece a los ojos de quien lo visita el propio valle del río, encerrado entre huertas, arboledas y bosque de ribera y, en su entorno inmediato, las dilatadas estepas de los Monegros.

 

El Medio Humano

La Comarca de la Ribera Baja del Ebro guarda en su territorio una larga tradición histórica, como lo demuestra su importante patrimonio histórico-artístico, un rico patrimonio etnográfico, un amplio pasado de tradiciones y un activo ciclo festivo, que los habitantes de la Comarca guardan orgullosos como parte de su identidad cultural.